lunes, 12 de marzo de 2007

OBISPOS MUERTOS


Es probable, que a más de uno se nos ocurra pensar... a propósito de Botero, en cuadros o esculturas de personas y de objetos bellamente (o nó) agigantados y, en un trabajo artístico que, en virtud de su singular estilo, se ha hecho extensivo y exitoso dentro de una esfera comercial. Es decir, una relación inmediata del trabajo del artista con el gusto estético y nada más. La pintura de Obispos Muertos se puede definir por esta habitual relación, pero a su vez, por el contenido que, deliberadamente el autor ventila en su obra. Se trata de una mirada lúdica y satírica sobre una institución religiosa que en los años cincuenta pretendía propagarse, y dominar a su gusto el pueblo colombiano. Institución guiada por la luz de ¨la conveniencia"en la medianía bipartidista del Frente Nacional, y que finalmente agoniza al ver como liberales y conservadores se reparten el poder sin determinarla.
Como varios artistas de ésta década, Botero señala la violencia que atravieza el país, pero desde la cúspide, es decir, desde la violencia que se enarbola sobre el "todos contra todos" sin reparar en un por qué. Quizá en una gorda y pintoresca figura eclesiástica que, en su momento y al estilo del artista, se asemeja a un montón de obispos didácticos en una presentación divertida que viene para apilar y desparramar. En este sentido, se refleja un compromiso del autor más allá de la tecnica.